Afloran los primeros negocios fruto de los talleres de empleo

El Centro Integral cobija 2 proyectos de manufactura.

Poco a poco, los simposios y talleres de empleo en torno al alabastro que tienen lugar en Albalate van dando sus frutos. Un ejemplo son los proyectos empresariales que, por dos años consecutivos, han aflorado gracias a los programas formativos del Inaem. El último, apenas iniciado, es El vientre de la tierra, una iniciativa que lidera precisamente el docente del taller de empleo Trabajando el alabastro, finalizado hace un mes. Junto a dos alumnos, José Antonio Aragón ha pedido al Ayuntamiento que le deje utilizar el Centro Integral del Alabastro ubicado en el polígono industrial para dar los primeros pasos de su negocio.

“Soy de Granada y vi una oferta de trabajo de cantero cerca de Híjar (hay una localidad andaluza con el mismo nombre que la capital del Bajo Martín), a 13 kilómetros de mi casa. El teléfono ya me sonaba raro, pero llamé y descubrí que el puesto de trabajo estaba a 800 kilómetros”, bromea Aragón. “Me vine, me quedé con la plaza de docente del taller de empleo y, diez meses después, aquí sigo”, explica.

“Más que una necesidad, (económica) que en el fondo lo es, estoy aprovechando la posibilidad de haber conocido a la gente del pueblo y este material. La calidad humana de los vecinos y su nobleza es grande, y el Ayuntamiento nos ha dejado la nave, las herramientas y el material para que podamos empezar”, dice notablemente agradecido al pueblo que le acoge y al que próximamente se trasladará su pareja junto a su hijo.

La idea de Aragón es comenzar por ganarse la confianza de los potenciales clientes de la comarca. “No hay una tienda aquí que venda cosas de alabastro para regalar algo original”, asegura, por lo que su primer objetivo es tener un establecimiento “que no se pase con los precios”. A partir de ahí, “intentaremos aprovechar que vienen las Navidades para vender el stock que vayamos teniendo y salir un poco de lo que se ha visto hasta ahora en alabastro, ir más allá de los plafones clásicos”. Su objetivo es “innovar en la iluminación”, hacer algo de imaginería y “ofertar el bagaje que tenemos, porque somos artistas, decoradores y también tocamos albañilería”, expuso.

Dos proyectos en un centro.
El Centro Integral del Alabastro acoge también otra iniciativa empresarial, Alabastro Arte y Decoración, que surgió del primer taller de empleo centrado en la artesanía (el segundo se enfocó a las industrias de la zona).

Parados de larga duración encontraron en la piedra del Bajo Martín una oportunidad laboral en base a la talla manual, la restauración y la decoración.

De esta forma, se dan los primeros pasos hacia lo que persigue la comarca: que el valor añadido del alabastro se quede en el territorio. Se calcula que el 80% de la producción mundial se da en las canteras aragonesas, pero las empresas se limitan a la extracción y ligera transformación en forma de placas y lonchas de distintas medidas y grosores, así como cilindros tubulares. Tan solo el 20% del valor final del producto manufacturado que sale a la venta al consumidor final se queda en el territorio. El resto lo logran los países importadores, principalmente asiáticos.

 

Autor: MN (Albalate del Arzobispo).  Fuente: Diario de Teruel