Toro Gips inicia su actividad de valorización del yeso en junio

La empresa que invierte 12 millones en Albalate, prevé tres líneas de producción. Procesará el sulfato de calcio para usos alimentarios, farmacéuticos e industriales.

Está previsto que comience a producir en valorización del yeso a finales de junio con una treintena de empleados

La actividad en los polígonos industriales albalatinos no cesa ni dentro de las fábricas y pequeñas empresas ni fuera de ellas. Las máquinas ultiman la edificación de Toro Gips, el último proyecto que ha fijado sus ojos en la zona y con una propuesta innovadora con recursos endógenos.

Se trata de la empresa de valorización de yeso Toro Gips, que va a comenzar su actividad de forma inminente. Está previsto que lo haga a finales de junio y si sus previsiones se cumplen, podría convertirse en todo un referente de reindustrialización basada en el producto endógeno como es el alabastro. Ha tenido que ser el capital extranjero el que venga hasta el corazón del Bajo Martín para trabajar con el sulfato de calcio de mayor pureza y blancura de toda Europa. Un bien preciado al que hasta ahora no se ha sabido extraer rendimiento. Toro Gips invertirá 12 millones de euros y generará 30 empleos. Al personal propio se añade el de las constructoras que trabajan desde hace meses en levantar la planta en el polígono San Cristóbal.

Está prácticamente acabada, y frente a ella pueden verse otras dos factorías que emplean a más de un centenar de los habitantes de la localidad y otras cercanas, Mefragsa y Recobat, dedicadas al reciclaje de aluminio y de baterías respectivamente. Hace años que Albalate ha conseguido reponerse al fin de la minería gracias a estas iniciativas, que permiten mantener el censo en más de 2.000 habitantes, superando a los de la propia capital comarcal.

Toro Gips es un holding extranjero formado con dos millones de capital inicial por inversores de varios países (Holanda, Alemania, Australia y Turquía, entre otras nacionalidades) que durante años ha buscado una zona para extraer, procesar y vender sulfato de calcio debido a su auge mundial. La sociedad se constituyó en 2017 y entre los principales responsables destacan el consultor de Luxemburgo Ulric Ludqig Binninger y el inversor turco Erdem Kütükcü. Este último es quien coordina a todo el equipo de trabajo y vive en Barcelona. Viaja constantemente a Albalate, donde no tiene problema en abrir las puertas de la empresa y explicar el proyecto a los medios durante una visita organizada por los empresarios de Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Martín (AEA).

Junto a él, varios de los primeros contratados por la empresa, -son casi una decena en la actualidad- como el responsable de márquetin, Fernando Montagud, o el subdirector de la planta, Sebastián Gargallo. Gargallo es de Castelserás y explica lo ilusionante del proyecto. «Estamos muy entusiasmados. Desde el principio vimos la seriedad de la empresa y la calidad del producto que vamos a elaborar. Trabajamos ya muchas personas de variados perfiles. Creemos que va a ser un éxito».

Venderán en España pero también exportarán el producto en al menos diez países. ¿Cómo competirán a nivel internacional desde Albalate? «La calidad siempre encuentra su camino. Tenemos poco impacto logístico y un producto de muy alta calidad que no se puede encontrar en otros lugares. Podremos competir. Invertimos mucho en I+D+I, tratar este material es pura ciencia y sus posibilidades son enormes, diversas y diversificadas. Además, los recursos humanos y el personal de la zona, muy implicado en el proyecto, es fundamental para el éxito de futuro», explica el director Erdem Kütükcü. Destaca lo importante que han sido para ellos las facilidades administrativas ofrecidas por el Gobierno de Aragón en las gestiones realizadas con la sociedad pública Aragón Exterior (AREX). Han contado con el apoyo del Ayuntamiento de Albalate que, con Antonio del Río a la cabeza, ha acompañado a los empresarios en todo el proceso. El responsable insiste en que no llegan hasta Teruel por las ayudas vinculadas al Miner, sino por el excepcional nivel del yeso. Comenzaron el desembarco en el polígono albalatino el año pasado.

La materia prima va a ser extraída y suministrada a Toro Gips por la empresa bajoaragonesa Yesos Alabastrinos (Yesal) y toda va a proceder del territorio. Se espera transformar unas 150 toneladas diarias el primer año, alcanzando un máximo anual de 300.000 toneladas cuando todo el proyecto esté en marcha a largo plazo. Hay cantera más que suficiente, para al menos 300 años, calculan.

Líneas de producción

Algunos usos del mineral natural sulfato de calcio son muy conocidos, especialmente como químico industrial y de laboratorio para medicamentos. Se emplea en la agricultura (como fertilizante), en la alimentación como sal o desecante o en la construcción y posee numerosos derivados para un amplísimo abanico de utilidades. Toro Gips se va a centrar por ahora en tres líneas de desarrollo relacionadas con la propia fórmula química del sulfato de calcio y que están diferenciadas en varias zonas de producción. El sulfato de calcio tiene tres formas moleculares hidratadas: dihidratada, anhidra y hemihidratada. La primera de ellas, y que ya está a punto de ponerse en marcha, tendrá la marca comercial «Terra Alba». Se especializará en la demanda vinculada a la farmacia y la alimentación.

La segunda línea de trabajo prevista tratará el compuesto químico del sulfato de calcio en forma de anhidrita (sin sus dos moléculas de agua). De aquí surtirán producto en forma de biopolímero. Se emplea como relleno polímeros, como pigmento blanco, secante y como bioproducto para usos espesantes o coagulantes, entre otros usos. En el tofu, por ejemplo, el sulfato anhidrita se emplea de coagulante. La tercera línea de producto transformará el sulfato en hemidrato (solo media molécula de agua) permitiendo su uso para necesidades industriales y relacionados con la construcción.

Debido a la enorme cantidad de usos del sulfato de calcio, Toro Gips está desarrollando un trabajo científico muy centrado en la I+D. Se colabora con universidades de Holanda y Alemania, especialmente en los usos alimenticios del producto. «Queremos que nuestra tecnología sea única», avanza Kütükcü.

El sulfato de calcio es un sólido o polvo inodoro, blanco, amorfo o cristalino. Se puede encontrar en el estuco, el cemento, en numerosos alimentos industriales, pero también se está investigando para nuevos usos como envases biodegradables. Los responsables de Toro Gips se muestran prudentes respecto al potencial que, a priori, podría ofrecer la empresa, especialmente teniendo en cuenta la tendencia hacia la elaboración de productos sostenibles y el fin de los plásticos. «Hemos dado el primer paso, que es importante. Sabemos el enorme poder del producto y más el que tenemos en Albalate. No hemos visto uno igual en todo el mundo, pero no queremos generar expectativas que se puedan frustrar. Vamos a empezar con humildad», concluye Kütükcü.

Nuevos empleos en Albalate

Yesal, que además suministra yeso agrícola, ampliará en breve su actividad con el alabastro. El 80% que consume el mundo, especialmente Asia, sale de las canteras del Bajo Martín pero en bloques. Además de extraer, realizarán la transformación en una nueva nave en Albalate donde comenzarán con 4 personas, cifra que podría aumentar a 15 el próximo año con un mayor nivel de elaboración. Quieren desarrollar el uso ornamental del alabastro en el territorio, este año de manera semielaborada en placas o corte de piedra, y en 2020 de manera más desarrollada. Estiman una inversión máxima de 3 millones. Estos empleos se suman a los cinco, que de momento les supone la llegada de Toro Gips y que podría ascender hasta la quincena. La inminente puesta en marcha de Toro Gips y las futuras ampliaciones de las empresas del reciclaje, sumarán nuevos empleos. En el PGOU se han desplazado las zonas verdes para disponer de más suelo industrial «en previsión de futuro».

14 de mayo del 2019; fuente: LaComarca ACTUALIDAD